
El ministerio más grande que tenemos que impartirle a nuestros niños es un sentir del destino que tienen en Dios.
Salmo 127:4-5
"Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud."Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta". Los niños siempre han sido la respuesta de Dios a los problemas de las naciones.
La mayor operación de rescate fue la que Dios hizo rescatando del mundo, de la carne y del diablo a toda la humanidad. ¿Trajo un gran ejército para hacerlo? ¡No! Trajo fue a un niño – Jesús, una saeta lanzada del arco de Dios.
¿Te has dado cuenta que tus hijos son la solución que Dios tiene para los problemas que están consumiendo al mundo? El ministerio más grande que tenemos que impartirle a nuestros niños es un sentir del destino que tienen en Dios. Son llamados y escogidos, y destinados a ser las saetas lanzadas por Él HACIA LAS PUERTAS.
Las puertas representan los lugares de autoridad y gobierno. ¿Qué hace Dios con respecto a los medios de comunicación que están influenciados por el humanismo? Pues, él remplazará a esa reportera o reportero que no es de Dios con una de sus saetas. Reemplazará a ese senador no de Dios con saetas de Dios.
Recuérdale a tus hijos: "Tienes un gran destino sobre tu vida, ¡eres una saeta de Dios y Él tiene un plan poderoso para tu vida! Si este conocimiento entra dentro de su espíritu tiene poder de preservarlos.
Lamentaciones 1:9
"...no se acordó de su fin; por tanto ella ha descendido sorprendentemente...".
- Tenemos que enseñarles a nuestros niños a tomar en consideración su destino; que es verdaderamente asombroso.
- Esta generación está llamada a recoger la cosecha de toda nación y tomar dominio sobre todo poder e influencia de los malvados planes del enemigo.
- Deben ser llenos con el Espíritu de Dios y ungidos para su destino.
Continuamente vemos a Dios usar a los niños de manera asombrosa. Por la imposición de manos "untadas y pegajosas", como lo llama mi esposo, vemos suceder milagros tremendos. En una reunión en Carolina del Norte el año pasado, cuatro personas sordas fueron sanadas (una de ellas ni siquiera tenía tímpano). Un ciego vio, dos personas con huesos quebrados recibieron sanidad instantánea, etc, etc.
No nos olvidemos de nuestros hermanitos y hermanitas menores en el Señor. La responsabilidad hacia ellos también es para las personas solteras. Estos pequeñitos no son tan sólo "los hijos de otro". Son tus hermanos y tus hermanas. Tienen tanto Espíritu Santo como tú y yo. Sólo necesitan saberlo.
Por Kathie Walters (Traducción hecha por Marcy MacMillan)






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