Muchas veces hablamos y declaramos que Jesucristo es Señor. Señor de mi vida, Señor de mi corazón, Señor de mi familia.
Cuando Jesucristo es tu Señor toda decisión que hagas cada día, por más pequeña o grande que sea, es porque él te ha guiado. No porque tú la quieras tomar, no porque a ti te parece, sino porque él te la ha dado.
Cuando Jesucristo es tu Señor le pides a él que afine el oído de tu corazón para poder oír continuamente su voz diciéndote: Haz esto, no hagas eso.
Cuando Jesucristo es tu Señor obedeces la voz de Su Espíritu. Cuando tú declaras que Jesucristo es tu Señor, estás diciendo Él es el que manda, no eres tú. Tu voluntad se sujeta a la de Él.






Con tu donación aportas para que continuemos con nuestro propósito de extender el Reino de Dios. Gracias.




